13 de marzo de 2009

Hay amores mágicos en los que uno cruza el río o la montaña. Se toma barcos o aviones. Que suena la música en tu mente, que duran muy poco y se extrañan mucho, que se imaginan por mucho más tiempo del que se viven, que se ven plagados de melancolía cuando se terminan, pero empiezan de nuevo otra vez (hasta que un día no más).

Después hay amores de los otros, de esos que siguen incluso después de que se les acaba esa magia. Cuando la magia es otra. Cuando todo está más cerca, llenos de lo cotidiano. Cuando te despertás al lado de ese alguien una y otra y otra vez. Y le empezás a ver sus imperfecciones (en el amor mágico, el otro, no hay tiempo para ver imperfecciones). Cuando cambia el humor, cuando la vida real se te mete en la cama y te complica, cuando tenés que trabajar, estudiar, ser buena hija y buena amiga y ser responsable y tenés suerte si dormiste seis horas... y además de todo buscarle un rato al amor.

Y son amores los dos. Pero el primero permanece casi en la perfección por desconocer los ruidos de todos los días. Y el segundo, permanece siempre amor, porque implica amar incluso cuando aparece todo lo peor de nosotros.

Que vengan y que me digan que la magia tiene que durar siempre... que son todos atardeceres y noches sin dormir y juegos. Quien diga eso seguro sólo tuvo amor unos pocos días al año. Lo sé bien, yo que estuve de los dos lados del mostrador.

4 comentarios:

vinilica vegana dijo...

intuitivamente creo que siempre hay un amor más, ese que aún no se conoce...

beso grande

(ps: el viernes 20 si querés date una vuelta)

cecitazzz dijo...

Vini: si, eso espero.

Vos decis que me de una vuelta por donde? Por la playa o por el centro?

Rodrigo dijo...

Nada más cierto, nada más actual (je). ¿Cual será el punto de equilibrio?, ¿cual el momento en el que se salta del uno al otro?...

...y ese salto es como cuando tomas un litro de Freskita limón, NO TIENE VUELTA ATRÁS...

La pregunta clave es entenderse a uno en los "segundos amores" y pensar como hay gente que parece quedar trancada en los primeros, incluso luego de pasar el tiempo en el que ya "deberían" estar en el segundo...

Sana envidia, insana experiencia...

Vaya uno a saber que...

Salú!

cecitazzz dijo...

Rodri:
Es una insana experiencia, pero al menos para mí, inevitable. Ineludible completamente. Aunque lo más sano fuese decir andatealamierda y nunca más. Yo no puedo cortar personas fuera de mi vida, se sentiría como una gran mentira...